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EL PUERTO DE TAPIA PARECE HABER SIDO CREADO A PROPÓSITO PARA INSPIRAR AL ARTISTA

PAISAJES DEL OCCIDENTE DE ASTURIAS EN LIENZOS DE DAVID LAPIDO

Hoy nos hemos encontrado en la playa con este gran pintor argentino que se llama David Lapido Portela y no hemos podido por menos que dejarnos llevar por la curiosidad, mirando de reojo un cuadro que está comenzando. Reparó en nosotros – que no sabemos como iniciar una interviú para El Faro y, ante su gesto de abierta simpatía, ya no dudamos en acercarnos al artista.

El diálogo surgió fácilmente. Es obvio que puede un hombre ser una gran figura en el Arte y, al mismo tiempo, la personificación de la amabilidad. Al conocer nuestros deseos nos va diciendo que desde hace un mes se encuentra en el Occidente de Asturias y que ha pintado ya diversos paisajes en Tapia y su costa. También pintó Castropol, Rapalcuarto, Tol, Brul, Presno y otros rincones de los alrededores. Refiriéndose a  nuestra villa, dice que tiene un pequeño puerto que le produce la sensación de que ha sido creado a propósito para un amante de la naturaleza: un paisajista.

-         ¿Podría usted decirnos – le  preguntamos- por qué eligió Tapia para pintar?

-         Porque es un lugar extraordinario por la belleza de sus múltiples paisajes… Une a su rústica sencillez, la elocuente y señorial belleza de sus rocas, el colorido exuberante de su mar y su empinado caserío… con callejuelas de leyenda, que llevan estampado el sello inconfundible del largo correr de los años.

-         ¿Nació usted en la Argentina?

-         Sí, en Buenos Aires. Mis abuelos llevaban sangre española – con muchísimo orgullo-  en sus venas.

-         ¿Qué pinta preferentemente?

-         Soy, más bien, retratista. Me agrada la figura humana, pero también la belleza en todas sus manifestaciones. Me encanta tratar de llevarlas a la tela. Por eso el paisaje me atrae mucho.

-         ¿Expondrá usted en España?

-         Me gustaría mucho celebrar en España una exposición, sobre todo en Oviedo. Pero tengo que recorrer aún varios países europeos y tendré que decidirlo más adelante.

-         Hay en América muchos asturianos de esta zona. Usted que ha vivido ahora una temporada en esta tierra ¿quiere decir algo para ellos?

-         En primer lugar, saludarles y felicitarles por haber nacido en una tierra tan hermosa y hospitalaria como ésta, y decirles que trataré de llevarles a la Argentina, aunque sea un pálido reflejo de las maravillas que aquí han contemplado mis ojos…

Está ahora de actualidad, en Asturias, una polémica sobre el arte abstracto y su significado dentro de la sensibilidad pictórica actual. Ello justifica la siguiente pregunta:

-         ¿Qué  nos puede decir sobre el arte abstracto en la América Hispánica y, especialmente, en la Argentina? ¿Se nota la influencia de Picasso y Dalí, por poner dos ejemplos, en los pintores jóvenes de allende el mar?

-         Habría que hablar mucho sobre todo esto y el tema sería demasiado largo. Como retratista no puedo ser abstracto en absoluto, pero respeto a este gran movimiento general también en Hispano América… No sabemos si pasará o no. El tiempo lo dirá. En cuanto a Picasso, su influencia es enorme en la pintura contemporánea.

Nos pregunta, después, David Lapido qué haríamos nosotros en el caso de que un pintor hiciera un cuadro de un ser querido, la madre o la novia, por ejemplo. Desea que le digamos si encargaríamos el retrato a un verdadero retratista moderno o a un abstracto. La respuesta, fácilmente la adivinarán nuestros lectores.

Gracias a la amabilidad de este hombre, nos fue  más tarde posible admirar una magnífica colección de cuadros, que representan paisajes del Occidente de Asturias y de la cercana Galicia. Nos parecieron sencillamente excelentes. Ojalá sea posible que David Lapido exponga en Oviedo y que el mayor éxito le acompañe. Todo se lo merece este pintor argentino que se enorgullece de llevar en sus venas sangre española y que lleva, en sus cuadros y en su corazón, los múltiples y variados paisajes de Tapia, su empinado caserío, con callejuelas de leyenda y la belleza de su mar…

C.D.Echevarría
El Faro de Tapia, 7 de agosto de 1957
NAVIDADES EN TAPIA

Este año, las navidades se desarrollaron en Tapia en un ambiente propio: lluvias abundantes, fuertes granizadas y un viento helado que pasaba ululando en fuertes rachas, haciendo golpear las puertas y ventanas y metiendo el agua a través de las tejas. Un tiempo tal  como nos lo describen en las novelas, en el cine y en aquellas estampitas de antaño, cuando todavía los Christmas no habían hecho su aparición con sus extravagantes dibujos dalineanos. Si bien es cierto que no llegamos todavía a disfrutar de panoramas con tejados cubiertos de nieve – al menos en los pueblos de la costa -  no cabe duda de que tuvimos el frío necesario y algo más.

Pero nos gustan las Navidades así, aunque ello aumente nuestra colección de sabañones. No van bien a nuestro carácter norteño esas nochebuenas con juergas fuera de casa y cenas en locales elegantes, tan caras como poco nutritivas. En Tapia, pueden hacerse los honores debidos a un lacón de los Oscos curado al humo o a un buen pollo asado, sin que nos remuerda la conciencia pensando que tal vez el vecino no tenga para cenar, porque si bien es cierto que no todos somos ricos aquí, también lo es  que aquí no hay pobres que no puedan celebrar la venida a este mundo del Niño-Dios hace mil novecientos cincuenta y siete años, con una cena más o menos extraordinaria. Al menos en un año como éste en que el mar fue generoso.

Aunque la noche del veinticuatro de diciembre fue lo que se dice de abrigo, asistió mucha gente a la Misa del Gallo celebrada en nuestra Iglesia Parroquial, y después  no faltó un grupo de animosos muchachos dispuestos a demostrar que el tiempo nunca es tan malo como para impedir que se canten un par de canciones bajo la ventana de una chica guapa. Es ésta una costumbre que no debe desaparecer aunque, a veces, un mal uso de la palabra gamberro, aplicada injustamente, desaliente a la gente joven.

También el día de Navidad, la noche de fin de año y el día de Año Nuevo fueron dignamente celebrados en Tapia. La Fiesta de Reyes revistió este año en nuestra villa extraordinaria importancia. Se organizó una gran cabalgata para que la gente menuda hablase personalmente con Melchor,  Gaspar y Baltasar. Una caravana abarrotada de juguetes les acompañó. También Tapia escribió, este año,  su carta particular a los Reyes y les pidió, en ella, muchas cosas: Buenas costeras para el año próximo, que sea una realidad lo de esa nueva fábrica de alginatos y derivados de las algas, que se termine antes del verano el Hostal, que se pavimenten no se cuantas calles, que cesen los apagones, etc. etc.

En fin, amigos, Tapia se despide de este año de mil novecientos cincuenta  y siete – que pasará a la historia como bastante bueno – y recibe a su sucesor con el corazón lleno de esperanza y optimismo, porque los tapiegos – gente de Tapia, tambor y gaita – son optimistas por naturaleza, gracias a Dios. Que  este año cincuenta y ocho sea feliz para todos los españoles y, de un modo especial, para todo el Occidente y para todas las villas, pueblos y aldeas de esta bendita tierra asturiana.

César Lombán
El Faro de Tapia, 7 de enero de 1958